Fuerzas aéreas de la región simulan respuesta ante incendios en Brasil

En las maniobras Cooperación XI, que organizan las fuerzas aéreas de la región, Brasil será el anfitrión en simulaciones que preparan respuestas solidarias ante desastres naturales que pueden causar crisis humanitarias en países miembros del Sistema de Cooperación entre las Fuerzas Aéreas Americanas (SICOFAA). En esta ocasión, el entrenamiento estará enfocado en incendios forestales masivos, un problema cada vez más frecuente.

Este ejercicio es muy relevante para Brasil, que ha enfrentado desafíos climáticos graves, especialmente en la región de Mato Grosso del Sur. El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE) ha informado que desde 2020 se registraron más de un millón de focos de incendios, lo que refleja la gravedad del impacto del cambio climático.

El año pasado, 2024, marcó un récord preocupante con la mayor cantidad de incendios, resultado de una sequía calificada como la más severa de los últimos 74 años, según el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático brasileño. Esta situación resalta la necesidad de contar con protocolos de respuesta rápida y eficientes.

Durante el ejercicio, se seguirán los procedimientos del Manual de Operaciones Aéreas Combinadas de Ayuda Humanitaria del SICOFAA. En términos sencillos, las acciones se llevarán a cabo con un enfoque descentralizado y se basarán en una normativa que toma inspiración de la OTAN, pero adaptada a las necesidades regionales.

Enfoque Multinacional

El entrenamiento no se limita a un solo tipo de intervención. Se busca fortalecer la capacidad de realizar diversas misiones, que incluyen operaciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, transporte logístico aéreo, evacuaciones aeromédicas y rescates, así como también apoyo en la lucha contra incendios forestales.

Un aspecto clave que se está integrando es el ciberespacio. Es esencial proteger las redes de información y comunicaciones ante cualquier incidente informático. Una preocupación creciente es la detección de ataques que puedan comprometer la comunicación y el control de operaciones.

Argentina, en particular, enfrenta el desafío de establecer operaciones de contrainteligencia militar, que en el ámbito digital se traduciría en medidas de cibercontrainteligencia. Esta es crucial para detectar y responder a incursiones informáticas.

Antes de comenzar las actividades, el director del ejercicio realizará un “Mass Brief”, donde explicará las condiciones y misiones que se desarrollarán del 16 al 27 de marzo en Campo Grande, en el estado brasileño de Mato Grosso del Sur.

Base Aérea de Campo Grande (BACG)

La Base Aérea de Campo Grande (BACG), ubicada en la capital de ese estado, es estratégica para la Fuerza Aérea Brasileña (FAB). Comparte pistas con el Aeropuerto Internacional de Campo Grande, sirviendo como un punto clave para la defensa de la región centro-oeste.

Desde julio de 2025, la ciudad ha visto un aumento significativo en los incendios de vegetación. Las condiciones climáticas, como el calor extremo y la baja humedad, junto con errores humanos, han llevado a que se multipliquen estos focos ígneos.

En esta edición, Brasil es el anfitrión y contará con la participación de personal y medios aéreos de Argentina, Chile, Uruguay, Colombia, Perú, Ecuador, México, Estados Unidos y Canadá. La Fuerza Aérea Argentina enviará un avión Hércules C-130, un helicóptero B-412 EP y hasta 46 efectivos, todo bajo la autorización del Decreto 149/2026. Es importante destacar que no se trasladará armamento a Brasil, ya que se trata de operaciones simuladas de asistencia.

El costo total del ejercicio es de $109.472.365, cubierto por presupuestos de la Fuerza Aérea Argentina.

Aportaciones de Brasil

Brasil también contribuirá con diversos recursos de su Fuerza Aérea, Marina y Ejército. Participarán aeronaves como el KC-390 Millennium, fabricado por Embraer, donde la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) ha colaborado. Además, estarán presentes helicópteros como el H-60L Black Hawk y diferentes modelos de aviones y drones.

La experiencia acumulada en desastres naturales en América Latina indica que el poder aéreo es esencial para brindar asistencia rápida, sobre todo en áreas remotas. Este tipo de colaboración es fundamental para mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia y fortalecer la integración entre las fuerzas de diferentes países.

Botão Voltar ao topo